El estatus Pro es lo que te permite vender el acceso a tu backroom en RateMyFeet. Tu perfil público no cambia: sigue atrayendo gente, y tu backroom está justo detrás. Esta guía recorre todo el camino, desde la solicitud hasta tu primer suscriptor.
Dos cosas conviene saber antes de empezar. Nada de esto cuesta nada, y RateMyFeet nunca toca el dinero: tus suscriptores te pagan directamente, con un servicio que ya usas. El detalle está en El pago directo, explicado.
Pide el estatus Pro
Rellena el formulario de la página Pro. Una persona lo lee y te responde por correo en unos días.
Prepara tu portada
En tu Studio Pro, escribe tu promesa, elige tus moods, fija tu precio mensual y añade una imagen si quieres.
Añade un enlace de pago
Indica al menos un servicio de pago que ya uses. Tiene que ser público, https y seudónimo.
Abre tu puerta
Abre la puerta desde la barra de estado. Basta con una promesa y un enlace de pago.
Responde a las solicitudes y confirma los pagos
En tu sección Solicitudes, di sí o no a cada una, y confirma un pago cuando hayas visto llegar el dinero.
Pide el estatus Pro

Todo empieza en la página Pro. El formulario son dos frases: quién eres y qué te gustaría abrir. Lo lee una persona, no un algoritmo, y la respuesta llega por correo en unos días.
Lo que miramos es tu perfil público: lo que ya publicas, desde cuándo y cómo responde la comunidad. Una cuenta vacía no nos dice quién hay detrás, y preferimos decir que no antes que adivinar.
Si la respuesta es no, recibes un motivo. Un rechazo puede bloquear tu siguiente solicitud durante treinta días, y lo dice. Una solicitud que nadie ha decidido en treinta días caduca, y puedes enviar otra. Si retiras tu solicitud antes de que decidamos, puedes volver a pedirlo enseguida.
Tu Studio Pro
Una vez aprobada, aparece un sitio nuevo en tu menú: tu Studio Pro, en /studio. Tiene cuatro secciones, en el orden en que funciona tu actividad.
- Mi portada es el escaparate y los ajustes que hay detrás: imagen, promesa, moods, precio, enlaces de pago.
- Solicitudes es donde se acumulan las personas que esperan respuesta y los pagos por confirmar.
- Suscriptores es quién está dentro ahora mismo.
- Cifras es lo que suma todo eso.
Encima de las cuatro, una barra de estado muestra tu puerta, cuántas personas te esperan y cuántas están dentro. La puerta se abre o se cierra desde cualquier sección.
Prepara tu portada
Tu portada es la página pública e indexable a la que llega un visitante antes de decidir. Es apta para todos los públicos, siempre, porque la leen los buscadores. Lo que hay detrás de la puerta es otra historia, y ninguna página fuera de la backroom lo describe nunca.
Lleva cuatro cosas:
- La promesa. Noventa caracteres que dicen qué se obtiene al entrar. No puede llevar enlaces, y no puedes dejarla vacía mientras tu puerta esté abierta.
- Los moods. Hasta cinco palabras de una lista cerrada, con su icono. Dicen qué transmite tu backroom sin describir nada. Son opcionales.
- El precio. Al mes, entre 4,99 y 49,99 en tu moneda. Tu moneda se fijó según tu país cuando te aprobamos, y puedes cambiarla en el mismo sitio que el precio. Cambiar cualquiera de los dos solo afecta a las suscripciones nuevas: a quien ya está dentro no le afecta.
- La imagen. Opcional. Sin ella, tu portada lleva el degradado del atardecer, que es un diseño de verdad y no un hueco.
Añade un enlace de pago

Necesitas al menos uno. El formulario propone diez servicios, más un campo libre para cualquier otro.
La regla es simple: el enlace tiene que ser público, https y seudónimo. Todo lo que muestre tu número de teléfono se rechaza, porque un enlace de pago se enseña a desconocidos. Si un servicio solo te identifica por tu número, no es el que debes usar aquí.
Abre tu puerta

La puerta es la línea entre tu portada y tu backroom. Abrirla significa que aceptas solicitudes.
Se abre en cuanto tienes una promesa y un enlace de pago. Mientras está abierta, no puedes quitar ninguno de los dos. La imagen no es obligatoria, y la lista de tres pasos de la primera sección de tu Studio Pro se va marcando a medida que avanzas.
Cerrar la puerta más tarde no echa a nadie. Las solicitudes pendientes y las aceptaciones que nadie ha pagado caducan, quien está dentro termina el mes que pagó, las renovaciones siguen, y tu contenido y tus ajustes se quedan tal cual. Cada persona a la que el cierre deja fuera recibe un correo que le dice que su solicitud se ha cerrado y que no se confirmó ningún pago.
Responde a las solicitudes

Una solicitud llega a tu sección Solicitudes y a tu correo. Muestra quién la hace: su nombre de usuario, su avatar público y desde cuándo existe su cuenta. Tienes siete días para responder. Pasado ese plazo, caduca sola y a la persona se le dice que no se ha cobrado nada.
En esa sección viven dos pilas, y nada más:
- Solicitudes que esperan un sí o un no. Decir que sí genera una referencia y envía tus enlaces de pago a la persona. Decir que no es neutro: no se envía ningún motivo, y la persona no puede volver a pedírtelo durante treinta días.
- Pagos declarados que esperan tu respuesta. Alguien dice que te ha pagado. Tus dos respuestas son «Lo he recibido» y «No he recibido nada».
Una aceptación que nadie ha pagado no se queda en tus pilas. Le toca mover a la otra persona, no a ti decidir.
Confirma un pago
Esta es la parte que merece leerse dos veces.
Cuando aceptas una solicitud, RateMyFeet genera una referencia: RMF- seguido de cuatro caracteres. A la persona se le pide que la escriba en su transferencia, para que puedas asociar el dinero a la solicitud y al mes correctos.
La referencia es una etiqueta, nunca una prueba. Nada en el producto trata una referencia correcta como una confirmación, y nada rechaza un pago por llevar la equivocada. Confirmas porque has visto llegar el dinero a tu cuenta. Esa es la única razón.
Confirmar es lo que abre el acceso. La confirmación y el mes que paga son un solo gesto: no existe un estado en el que te hayan pagado y la puerta no se haya abierto.
Si no ha llegado nada, responde «No he recibido nada». La solicitud vuelve a la persona con un plazo nuevo para pagar, y se le avisa. Si respondes «No he recibido nada» por segunda vez al mismo pago, el caso pasa a RateMyFeet, y lo decidimos nosotros. Puedes seguir confirmando el pago tú misma hasta el momento en que decidamos.
Un pago declarado al que nunca respondes pasa a RateMyFeet al cabo de una semana:
Día 0
Se declara el pago, recibes un correo
Día 3
Un recordatorio
Día 6
Un último aviso
Día 7
El caso pasa a RateMyFeet
Cuando es tu silencio lo que nos manda el caso, abrimos el acceso con base en la declaración, salvo que las pruebas digan otra cosa. Si eso pasa y el dinero nunca te llegó, puedes impugnar la decisión escribiendo a contact@ratemyfeet.io. Responder siempre es mejor que dejar pasar la semana.
Tus suscriptores y tus cifras

La sección Suscriptores muestra quién está dentro y cuándo termina su mes, el más próximo primero. Es todo lo que muestra. Ni importes, ni historial, ni intención de renovar: tus suscriptores conservan su discreción incluso ante ti.
La sección Cifras responde a tres preguntas, sobre tu mes natural y en tu zona horaria:
- Lo que tu backroom ha ganado este mes, y desde que abrió.
- Quién entró y quién renovó.
- En qué se convirtieron tus solicitudes de los últimos treinta días.
Una cosa que tener presente: los importes son los meses cuya recepción has confirmado. No son ni un extracto bancario ni una prueba de pago. RateMyFeet nunca ve tu cuenta, así que lo que lees ahí es la suma de tus propias confirmaciones, y nada más.
Stories, comentarios y corazones
Una story es una foto o un vídeo corto que se muestra en tu backroom durante veinticuatro horas. Después, o en cuanto la borras, nadie la ve ya, tú tampoco. El archivo se guarda treinta días más, para que una inspección hecha en ese plazo todavía pueda verlo. Se te dice cuántas personas vieron una story, nunca quiénes.
Un comentario es lo que un suscriptor escribe bajo una de tus publicaciones. Los demás suscriptores lo leen bajo un alias, un nombre como «Suscriptor 4821» elegido solo para tu backroom. Tú lo lees bajo su nombre de usuario. Puedes borrar cualquier comentario de tu backroom. Un comentario se queda donde está cuando termina el mes de su autor; esa persona simplemente ya no puede escribir.
Un corazón es una persona que aprueba una publicación o un comentario. Es un contador y nada más: nadie, tú incluida, sabe quién lo dio, y no alimenta ningún ranking público.
Lo que RateMyFeet puede ver, y lo que retira
Ningún filtro automático revisa lo que publicas, ni en público ni en tu backroom. En RateMyFeet la moderación la hace una persona.
Esa persona puede mirar cualquier cosa publicada en la plataforma, tu backroom incluida, incluso lo que solo ven tus suscriptores. Lo hacemos para responder a una denuncia, para resolver un conflicto o cuando la ley lo exige. Cualquiera puede denunciar una publicación o un perfil con un solo toque.
Lo que puede contener una backroom lo fijan las condiciones de uso y las reglas de contenido de la página de ayuda. En resumen: puede ser explícito, pero la persona que aparece tiene que ser tú o una persona adulta que consiente, debes tener todos los derechos, y tiene que ser legal donde vivís tú y tus suscriptores. Tus suscriptores, por su parte, no pueden copiar, grabar ni redistribuir lo que ven.
El contenido ilegal, y sobre todo cualquier cosa que implique a un menor, se retira, la cuenta que lo publicó se cierra, las pruebas se conservan y se avisa a las autoridades.
Una backroom que incumple las reglas puede ser suspendida. Una suspensión termina con todos los accesos de golpe, cierra la puerta y retira la portada. Levantarla no devuelve nada de eso.
Tomarte un respiro
Hay varios gestos, y no hacen lo mismo.
Cerrar tu puerta rechaza a gente nueva. Quien está dentro termina su mes y las renovaciones siguen. Vuelves a abrir cuando quieras, sin perder nada.
Dejar el estatus Pro cierra tu puerta en el mismo gesto, detiene las renovaciones y deja que los meses ya pagados lleguen a su fin. Tus suscriptores reciben un correo que les dice que te has tomado un respiro. Puedes volver a pedir el estatus Pro más tarde, y tu ventaja de fundadora sigue siendo tuya.
Pausar tu cuenta te retira del lado público, pero tus suscripciones siguen: tu backroom sigue visible para quienes pagaron, hasta que termine su mes.
Borrar tu cuenta tiene que esperar a que termine el último acceso pagado, sus tres días de gracia incluidos.
Un caso más bloquea tanto dejar el estatus Pro como borrar la cuenta: un pago que te han declarado y al que aún no has respondido. Para dejar el estatus, el bloqueo dura una semana como mucho, hasta que el caso nos llega. Para borrar la cuenta, dura hasta que el caso se resuelve, treinta y siete días como mucho, porque borrar tu cuenta se llevaría el historial con el que se juzga el caso.
Antes de abrir
- Lee las condiciones de uso. Son lo que te obliga, y mandan si esta guía y ellas algún día no coinciden.
- Tu portada está indexada. Lo que hay detrás de tu puerta no, y nunca aparece en un ranking ni en un buscador.
- El dinero es tuyo entero, y declararlo también. RateMyFeet no se lleva comisión de una fundadora y nunca gestiona el pago, así que tus ingresos y tus impuestos son cosa tuya.
Todo el camino del lado del suscriptor está en Suscribirte a una backroom, y merece la pena leerlo una vez: es lo que viven tus suscriptores mientras te esperan.
¿Lista para abrir tu backroom?
Gratis, dos frases, y una persona te responde en unos días.